Los valores claves, para el desarrollo social que permita acelerar el cambio.

Los valores claves, para el desarrollo social que permita acelerar el cambio.

Los “valores clave”, la infraestructura social y la competitividad

Se habla mucho sobre la competitividad a nivel mundial, tema tratado en foros nacionales e internacionales, debates universitarios, empresariales, así como en tiendas políticas; foros en que fácilmente se declaran y plantean(sin identificar realmente cómo y por dónde empezar a implementarla), que la competitividad es de vital importancia para el desarrollo, pues el ser competitivos parecería que es “la clave” para el progreso, situación ansiada y esperada por décadas en muchos países y que no llega aún, y además determina, que a través de ser más productivos, podría lograrse.

Esto que suena bonito, no se simplifica solo enunciándolo como importante y fundamental, ni con las reglas de la implementación de la tecnología y la innovación, aspectos de moda que permanecen siempre como útiles, pero que no responden a la verdadera situación que acelere el proceso y acorte la brecha.

Para que una país sea competitivo, tenemos que estará claros y situarnos en que existe una base esencial que es responsabilidad del Estado, base en la que varios gobiernos dirán o mostrarán que trabajaron o hicieron algo, pero que independientemente del mayor o menor rango de avance, tienen y se han caracterizado por que hasta hoy se tiene el resultado significativo de “no lograda”, pues esos cimientos necesarios, son los que no se han trabajado y que implementando solo acciones aisladas de un contexto integral no se logrará, y además, pretendiendo dejar que la competitividad le toque como responsabilidad casi en exclusiva a las empresas privadas, que pueden invertir en innovación y procesos para ser más competitivos.

Pero ¿por dónde empezar para que la competitividad sirva como el eje fundamental para el desarrollo? ¿qué es lo que se debe de hacer para acortar la brecha enorme que se agranda cada día más entre los países desarrollados y los demás?; ¿cuáles son las tareas que quedan pendientes, que permitan dar los saltos cuantitativos en el desarrollo?

Preguntas que los políticos tratan de responder y que muchos países con la ayuda de los tecnócratas, plantean la solución en trabajar fuertemente en infraestructura; construyendo y desarrollando obras de cemento por doquier, sin que esto tenga los efectos contundentes en la productividad que el país está esperando.

Investigaciones, propuestas, estudios que no se aplican y resultados pobres, son los que hoy exigen un cambio contundente en el enfoque para el desarrollo de esta infraestructura; un cambio que elimine el retraso en estos aspectos que se mantendrá por siglos sino hacemos algo para cambiarla.

En el Perú las micro y pequeñas empresas, representan el 98% del total de las empresas y  lo que nos debe hace pensar es cómo hacer y qué hacer para ser competitivos; cómo lograr que el peruano sea más productivo en su vida y en sus quehaceres diarios; en el colegio; en el campo; en el trabajo;, en su participación como ciudadano?, preguntas que no tienen respuesta y lo que es peor aún, es que no se sabe por dónde empezar a trabajar para cambiar esta situación.

Con el ánimo de reflexionar sobre esta situación,  planteo libremente que la competitividad por si misma, no tiene lugar cuando no se tiene la base decisoria para lograrlos. Esta Base fundamental a la que hemos llamado, “infraestructura social con valor”,  está conformada simplemente por una estructura que tiene tres ejes fundamentales que son: